En el siglo XVI existio un tipo llamado John Dee, que podÃa hacerlo. Por medio de unos espejos que él se robó del Templo de Tezcatlipoca, durante el saqueo que siguió a la caida del Magno Imperio Azteca, él pudo contactar entidades hasta ahora desconocidas, muchas de ellas dijeron ser de las Pleyades. Siendo documentados y certificados estos contactos por la mismisima reina Elizabeht I.
El método de utilizar dichos espejos de obsidiana, es un misterio, pues a parte de los sacerdotes aztecas, él fue el ultimo que supo como utilizarlos.

El espejo, de gran obsidiana pulida (vidrio volcánico), fue uno de los muchos objetos de culto azteca y tesoros llevados a Europa después de la conquista de Mexico por Cortés entre 1527 y 1530. Espejos se asociaron con Tezcatlipoca, el dios azteca de los gobernantes, guerreros y magos, cuyo nombre puede traducirse como “Espejo Fumador “. Los sacerdotes aztecas utilizaban espejos para la adivinación y evocar visiones. Dee tenia un interés en la óptica y la óptica de los espejos o “vasos”, tal como se describe en su diario privado y de obras. El también estaba interesado en los fenómenos psÃquicos y, a partir de 1583, trabajó con Edward Kelly como su medio.